Guía para elegir la fórmula correcta para tu hijo

¿Cuáles son las cosas que debes buscar y dónde deberías comenzar? Te lo desglosamos en consejos sencillos para ti y tu hijo.

¿Cuáles son las cosas que debes buscar y dónde deberías comenzar? Te lo desglosamos en consejos sencillos para ti y tu hijo.

1. Consultar con el pediatra

La leche materna siempre será lo mejor para tu hijo, pero si estás buscando una manera de complementar la lactancia materna, consúltalo con tu pediatra para que te de sus recomendaciones en función de sus necesidades dietéticas, tus preocupaciones y estés al tanto de lo que actualmente está disponible en el mercado. También es bueno que hables con tu pediatra cuando quieras cambiar de fórmula.

1. Consultar con el pediatra

La leche materna siempre será lo mejor para tu hijo, pero si estás buscando una manera de complementar la lactancia materna, consúltalo con tu pediatra para que te de sus recomendaciones en función de sus necesidades dietéticas, tus preocupaciones y estés al tanto de lo que actualmente está disponible en el mercado. También es bueno que hables con tu pediatra cuando quieras cambiar de fórmula.

2. Las cosas buenas

No te sientas intimidada por palabras rebuscadas como prebióticos, probióticos, DHA y AA, estas no son más que las cosas buenas que todo bebé saludable necesita. Los probióticos luchan contra las bacterias dañinas en el sistema digestivo de tu hijo, mientras que los prebióticos promueven el crecimiento de bacterias buenas. DHA y AA son bloques de construcción importantes para el desarrollo del cerebro y de los ojos de tu hijo (hasta los 3 años de edad).

2. Las cosas buenas

No te sientas intimidada por palabras rebuscadas como prebióticos, probióticos, DHA y AA, estas no son más que las cosas buenas que todo bebé saludable necesita. Los probióticos luchan contra las bacterias dañinas en el sistema digestivo de tu hijo, mientras que los prebióticos promueven el crecimiento de bacterias buenas. DHA y AA son bloques de construcción importantes para el desarrollo del cerebro y de los ojos de tu hijo (hasta los 3 años de edad).

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