26 Feb 2026
El sueño en los bebés es un tema que genera muchas dudas en los padres. Al verlos moverse o hacer gestos mientras duermen, surge la pregunta: ¿los bebés sueñan? Aunque no pueden contarnos sus experiencias, la ciencia nos ofrece pistas sobre lo que ocurre en sus cerebros durante el descanso.
Los expertos en neurociencia del sueño sugieren que los recién nacidos experimentan una actividad cerebral intensa durante el sueño, lo que podría indicar la presencia de imágenes o sensaciones oníricas. Sin embargo, su corteza cerebral aún no ha desarrollado la capacidad de generar narrativas o recuerdos como la de los adultos. En esta etapa, el cerebro del bebé se encuentra en un proceso acelerado de formación de conexiones neuronales, lo que podría explicar la alta frecuencia de movimientos durante el sueño.
Los bebés, al igual que los adultos, atraviesan diferentes etapas, aunque su patrón es más fragmentado y adaptado a sus necesidades de desarrollo.
Esta fase del sueño se divide en varias etapas más profundas y reparadoras, donde el bebé descansa y crece. Se caracteriza por una respiración más pausada y menos movimientos. En este periodo, el cuerpo del bebé libera hormonas de crecimiento esenciales para su desarrollo físico y fortaleza ósea.
Los movimientos durante el sueño, como sonrisas, muecas o sacudidas, pueden ser reflejos naturales o señales de procesamiento sensorial. No necesariamente indican que estén soñando con situaciones concretas, sino que su sistema nervioso está madurando y respondiendo a estímulos internos.
Algunos movimientos comunes incluyen:
Los expertos creen que los sueños con historias y emociones comienzan a formarse alrededor de los 2-3 años, cuando el niño desarrolla un mayor lenguaje y capacidad de imaginación. Antes de esta edad, el cerebro del bebé está más enfocado en la adquisición de habilidades motoras y cognitivas que en la creación de narrativas oníricas. Por lo tanto, aunque pueden experimentar imágenes o sensaciones durante el sueño, es poco probable que tengan sueños complejos como los adultos.
Aunque los bebés muestran signos de actividad cerebral intensa mientras duermen, no hay evidencia científica de que sueñen como los adultos. Su sueño REM es fundamental para el desarrollo y maduración del cerebro, sentando las bases para futuras experiencias oníricas cuando sean más grandes. Además, sus movimientos nocturnos suelen ser reflejos normales del desarrollo neurológico y no indicativos de sueños elaborados.
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