Sobreviviendo las primeras semanas con tu recién nacido

Aprendizaje y experiencias

Sobreviviendo las primeras semanas con tu recién nacido
Vinculándote con tu bebé

  • Es importante que comiences a vincularte con tu bebé tan pronto como sea posible.
  • Abrazar, acariciar, hablar y besar a tu bebé regularmente crea un vínculo fuerte con él.
  • Cuando sientes alegría y apego a tu bebé, y a cambio, tu bebé está tranquilo y cómodo con tu presencia, ¡los vínculos se hacen más fuertes!
El primer baño de tu hijo

  • Los baños de esponja pueden ser más recomendables durante las primeras semanas. Utiliza una esponja limpia y tibia o una toalla húmeda. Limpia sus manos, cara y área genital con cuidado.
  • Mantén el baño y el agua tibios.
  • Opuesto a la creencia popular, los recién nacidos no necesitan bañarse a diario.
  • El uso exagerado de jabones fuertes, e incluso de agua de la llave, pueden dañar el desarrollo de la piel del recién nacido. Busca limpiadores con pH neutro o jabones suaves diseñados especialmente para bebés y utilízalos en las primeras semanas
  • Es alarmante sostener una criatura pequeña, mojada y escurridiza. Esto necesita práctica y confianza. Mantente tranquila y asegúrate de sujetar bien a tu bebé.
Tips para un baño seguro

  • Nunca dejes a tu bebé sin atención. Ni siquiera por un minuto. Si llaman a la puerta o el teléfono suena, saca a tu bebé del baño y llévalo contigo.
  • Nunca pongas a tu bebé en la bañera cuando sigue saliendo el agua.
  • Asegúrate de que el agua esté a 49°C. Tu bebé puede tener quemaduras de tercer grado si el agua está a una mayor temperatura.
Cómo bañar a tu bebé

  • Lávate las manos. Dispón todos los artículos necesarios para el baño y junta por lo menos una toalla limpia, un pañal limpio y la ropa.
  • Llena la tina con agua tibia. Pon unas cuantas gotas de jabón para bebé.
  • Trae a tu bebé al baño y desvístelo completamente.
  • Gradualmente mete a tu bebé en la tina, primero los pies, utiliza una mano para apoyar su cuello y cabeza. Vierte contenedores con agua de la tina sobre tu bebé regularmente durante el baño para que no se enfríe.
  • Mientras lo bañas, usa tus manos o una toalla, de arriba para abajo, por adelante y por atrás. Lava su cuero cabelludo con una toalla húmeda y enjabonada. Utiliza bolas de algodón húmedas para lavar sus ojos y cara. Si se ha juntado mucosidad seca alrededor de los huecos de la nariz de tu bebé, dale toquecitos para suavizarla antes de limpiarla.
  • Enjuaga a tu bebé completamente, después levántalo de la bañera con una mano sosteniendo su cuello y cabeza, y con otra mano sosteniendo sus nalguitas, con tu pulgar e índice alrededor de un muslo (los bebés son escurridizos cuando están mojados).
  • Envuelve a tu bebé en una toalla con capucha, dale palmadas para secarlo y después pónle el pañal. Después envuélvelo en una toalla seca, y abrázalo aproximádamente durante 10 minutos para mantenerlo tibio. Quizá quieras aplicar loción suave o crema después del baño.
Cambiar pañales

  • Cambia los pañales regularmente, ya que la orina o las heces pueden causar dermatitis por el pañal.
  • Los bebés tienden a defecar varias veces al día y a orinar cada cierto número de horas. Los pañales desechables son muy absorbentes, por lo que es bueno checar regularmente si está mojado.
Prepararlo para el cambio:

  • Un área de cambio segura con una superficie lavable.
  • Un pañal limpio
  • Un bote o bolsa para desechar el pañal sucio.
  • Toallas húmedas o bolas de algodón y agua tibia.
Pruebas y chequeos

En las primeras horas de la vida de tu bebé, él habrá experimentado una serie de pruebas para asegurar que está saludable y bien.

  • APGAR – un método simple, sin dolor y efectivo utilizado para medir la salud de tu bebé. Se le califica con base en:
    Apariencia, Pulso, Gestos, Actividad y Respiración.
    • Los bebés que marcan entre 8 y 10 están en excelente condición.
    • Aquellos que califican entre 5 y 7 están en mediana condición y pueden requerir ayuda para respirar.
    • Aquellos que califican abajo de 5 están en muy mala condición y requieren ayuda inmediata.
  • Prueba de sangre – Se lleva a cabo antes de que tu bebé tenga una semana de edad, la sangre es analizada para detectar deficiencia de una enzima (fenilcetonuria), deficiencia de tiroides, desorden de célula falciforme y fibrosis quística (una condición que afecta a los pulmones y sistema digestivo).
  • Exámenes de Cabeza a Pies: - Tu doctor checará la cabeza de tu bebé, orejas, y ojos, boca, corazón, pulmones, genitales, piel, manos y pies, columna vertebral, caderas y reflejos.

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