28 Jan 2026
El embarazo trae consigo muchos cambios en el cuerpo de la mujer, y uno de ellos puede ser la aparición de acné. Aunque no todas las embarazadas lo experimentan, es una condición común debido a los cambios hormonales que alteran la producción de grasa en la piel. A continuación, te explicamos por qué ocurre y qué puedes hacer para controlarlo de manera segura.
El principal factor que provoca la aparición de acné en esta etapa es el aumento en la producción de hormonas, especialmente la progesterona. Esta hormona estimula las glándulas sebáceas, lo que incrementa la producción de sebo y puede obstruir los poros, generando brotes de acné.
Otros factores que pueden influir incluyen:
El acné en el embarazo puede surgir en cualquier trimestre, pero es más común durante el primero y el segundo, cuando los niveles de progesterona son más altos. En algunas mujeres, la piel mejora en el tercer trimestre, mientras que en otras los brotes persisten hasta después del parto.
Lava tu rostro dos veces al día con un limpiador suave y libre de alcohol. Evita jabones abrasivos o productos con ingredientes agresivos.
Usa una crema hidratante no comedogénica para mantener la piel equilibrada y evitar la sobreproducción de grasa.
Manipular los brotes puede causar inflamación, cicatrices y empeorar el acné.
Consume alimentos ricos en antioxidantes y ácidos grasos esenciales, como frutas, verduras, nueces y pescado.
Algunos ingredientes como el ácido salicílico y el peróxido de benzoilo pueden no ser recomendables durante el embarazo. Opta por alternativas seguras como el ácido azelaico, recomendado y prescrito por dermatólogos.
1. ¿El acné del embarazo desaparece después del parto? Sí, en la mayoría de los casos mejora tras el nacimiento del bebé, cuando los niveles hormonales vuelven a la normalidad.
2. ¿Puedo usar mascarillas naturales para el acné durante el embarazo? Sí, ingredientes como la miel, el aloe vera y la avena pueden ayudar a calmar la piel sin riesgos.
El acné en el embarazo es común y está relacionado con cambios hormonales que aumentan la producción de grasa en la piel. Llevar una rutina de cuidado facial adecuada, una alimentación equilibrada y evitar productos irritantes puede ayudar a controlarlo. Si los brotes son severos, lo mejor es acudir con un especialista para encontrar un tratamiento seguro.
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