18 Mar 2026
Uno de los grandes hitos en la crianza es cuando los niños dejan de ser bebés y comienzan a convertirse en niños pequeños. Este cambio no solo implica un crecimiento físico, sino también transformaciones en su desarrollo emocional y social. Conocer estos cambios es fundamental para adaptar la crianza y acompañar a tu hijo en esta nueva etapa.
Un niño deja de ser considerado bebé alrededor del primer año de vida, pero algunos expertos extienden esta etapa hasta los 24 meses. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la infancia se divide en:
El primer año marca la transición del bebé a un niño en pleno desarrollo, con nuevas habilidades y necesidades.
Cuando un bebé se convierte en niño pequeño, ocurren cambios físicos, emocionales y cognitivos importantes:
Los niños empiezan a moverse más y desarrollan nuevas habilidades:
A medida que crecen, los niños quieren hacer más cosas por sí mismos:
El habla se desarrolla rápidamente entre los 12 y 24 meses:
El desarrollo emocional es clave en esta transición:
A medida que el bebé crece, es importante ajustar la crianza a sus nuevas necesidades:
Permite que el niño realice pequeñas tareas por sí mismo, como comer con una cuchara, guardar sus juguetes o elegir su ropa.
Después del primer año, los niños pueden comer casi de todo. Se recomienda:
Los niños pequeños necesitan horarios fijos para dormir, comer y jugar. Esto les da seguridad y los ayuda a desarrollar buenos hábitos.
Hablarle al niño, leerle cuentos y hacerle preguntas ayuda a enriquecer su vocabulario y mejorar su comunicación.
A partir del año, los niños empiezan a probar los límites. Es importante:
Los niños dejan de ser bebés entre los 12 y 24 meses, cuando empiezan a caminar, hablar y ser más independientes. En esta etapa, es clave adaptar la crianza, fomentar su autonomía, establecer rutinas y reforzar el lenguaje. Con paciencia y amor, esta transición será más fácil para toda la familia.
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